Sequedad vaginal en perimenopausia y menopausia: cómo nutrir tus tejidos desde dentro y recuperar confort, elasticidad y bienestar

Entender qué está pasando en tu cuerpo

La sequedad vaginal es uno de los síntomas más frecuentes y menos comentados de la perimenopausia y la menopausia.

Puede manifestarse como:

• Escozor.
• Picor.
• Sensación de tirantez.
• Dolor durante las relaciones sexuales.
• Irritación.
• Molestias urinarias.

Muchas mujeres lo viven en silencio pensando que es algo inevitable y que no hay mucho que hacer.

La buena noticia es que sí existen estrategias eficaces para mejorar de forma notable la salud íntima.

La clave está en comprender que la sequedad vaginal no es simplemente un problema de “falta de lubricación”, sino una señal de que los tejidos necesitan más nutrición, oxigenación, hidratación y circulación.

Dicho de forma sencilla: si una planta lleva semanas sin agua, sin sol y con la tierra seca, no basta con echarle unas gotitas por encima y esperar milagros. 🌱

Primero hay que regarla bien, nutrir la tierra y devolverle la vida desde la raíz.

Con los tejidos vaginales ocurre exactamente lo mismo. Cuando reciben menos hormonas, menos circulación y menos nutrientes, se resecan y pierden elasticidad. Pero cuando los cuidamos desde dentro, pueden volver a sentirse hidratados, flexibles y cómodos.

La causa más habitual es la atrofia vaginal o síndrome genitourinario de la menopausia.

La palabra “atrofia” significa literalmente “poca nutrición”.

Es decir, un tejido que recibe menos sangre, menos oxígeno y menos capacidad de regenerarse.

Nutrientes que ayudan a hidratar y regenerar la mucosa

Si la atrofia vaginal significa “poca nutrición”, el objetivo es aportar al tejido todo lo que necesita para repararse y mantenerse saludable. Entre los nutrientes más interesantes para apoyar la hidratación, la elasticidad y la regeneración de la mucosa vaginal destacan los siguientes:

Omega-7 (espino amarillo)

Ayuda a mejorar:

• La sequedad vaginal.
• La sequedad ocular.
• La sequedad bucal.
• La hidratación de la piel.

Omega-3

Contribuye a:

• Mantener membranas celulares flexibles.
• Reducir la inflamación.
• Mejorar la circulación.
• Apoyar la salud cardiovascular.

Colágeno hidrolizado

Aporta los aminoácidos necesarios para:

• Mantener la estructura del tejido.
• Mejorar la elasticidad.
• Favorecer la regeneración de la mucosa.

Vitamina C Liposomal

Es esencial para:

• Estimular la síntesis de colágeno.
• Favorecer la reparación tisular.
• Proteger frente al estrés oxidativo.

Citrulina

Favorece:

• La producción de óxido nítrico.
• El flujo sanguíneo.
• El aporte de oxígeno y nutrientes.

Cuando estos nutrientes trabajan en conjunto, aportan al tejido hidratación, elasticidad y capacidad de regeneración.

Suelo pélvico, movimiento y hábitos diarios

La salud vaginal no depende únicamente de las hormonas. También está profundamente relacionada con la circulación, la postura y el estado del suelo pélvico.

El suelo pélvico: la base que sostiene tus órganos

El suelo pélvico sostiene:

• La vejiga.
• El útero.
• La vagina.
• El recto.

Cuando esta musculatura pierde tono o permanece demasiado tensa, pueden aparecer:

• Sensación de pesadez.
• Molestias vaginales.
• Dolor durante las relaciones.
• Urgencia urinaria.

Ejercicios que pueden ayudarte

Para mejorar el soporte interno y la circulación en la pelvis, resultan muy útiles:

• Ejercicios hipopresivos.
• Activación del transverso abdominal.
• Respiración diafragmática.
• Trabajo postural.
• Relajación del suelo pélvico.

El movimiento mantiene los tejidos vivos

Actividades recomendadas:

• Caminar.
• Nadar.
• Bailar.
• Pilates.
• Yoga.

Hábitos diarios que marcan la diferencia

• Beber suficiente agua (con los años solemos beber menos de lo que realmente necesitamos).
• Seguir una alimentación mediterránea antiinflamatoria.
• Usar ropa interior de algodón.
• Evitar jabones agresivos.
• Utilizar lubricantes o hidratantes vaginales si es necesario.
• Mantener actividad sexual o estimulación regular.
• Reducir el estrés.

Cada pequeño gesto suma

Cuando mejoras la circulación, cuidas tu suelo pélvico y adoptas hábitos saludables, los tejidos reciben más oxígeno, más nutrientes y más capacidad de regeneración.

Recuperar confort, elasticidad y bienestar

El paso del tiempo es natural, pero el grado de sequedad y atrofia no está completamente fuera de nuestro control.

La salud vaginal depende de cinco pilares:

  1. Hormonas.
  2. Nutrición.
  3. Circulación.
  4. Movimiento.
  5. Cuidado diario.

Cuando nutrimos el cuerpo con los nutrientes adecuados y prestamos atención al suelo pélvico, la hidratación, la postura y los hábitos, es posible recuperar confort, elasticidad y bienestar.

No se trata de resignarse y pensar: “bueno, es la edad y ya está”.

Igual que cuidamos la piel con cremas, el cabello con buenos nutrientes o las articulaciones con movimiento, la zona íntima también puede recuperar hidratación, elasticidad y confort cuando recibe el cuidado adecuado.

Nutrientes clave para apoyar la hidratación y elasticidad vaginal

Omega-7.
• Omega-3.
• Colágeno hidrolizado.
• Vitamina C Liposomal.
• Citrulina.

Con paciencia y constancia, muchas mujeres experimentan una mejora notable en pocas semanas.

Menos sequedad. Menos molestias. Más confort. Más bienestar. 

Tatiana Novichkova

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